Curso hablar en publico alternativa

Cómo superar el miedo a hablar en público: cursos que funcionan

A lo largo de los casi 20 años que llevamos realizando nuestro curso para superar el “Miedo a Hablar en Público”, nos hemos encontrado con numerosas personas que tras haber realizado un curso de este tipo en su empresa o en cualquier otro lugar, nos comentan que, o bien el curso no les ha servido para nada, o incluso, en otras ocasiones, su problema a empeorado.

Como es normal, estas personas acuden a nosotros con bastante escepticismo, además de con la idea muy arraigada de que su problema es insuperable, no llegando a comprender por qué, lo que a otros les ha ayudado, no funciona con ellos.

Desde nuestro punto de vista, esto no tiene por qué ser así, cualquier persona, independientemente de cuales hayan sido sus experiencias previas, puede superar su miedo a hablar en público, y hacerlo de manera permanente.

¿Por qué, entonces, un curso para aprender a hablar en público puede resultar inútil o incluso contraproducente?

Os lo explicamos a continuación:

Para que un curso destinado a superar el miedo a hablar en público resulte eficaz, debe tener en cuenta dos fenómenos psicológicos sumamente relevantes. En primer lugar, debe controlar los posibles efectos negativos que la sensibilización pueda provocar en los alumnos. Por otra parte, debe facilitar estrategias para conseguir la generalización de los resultados obtenidos a las situaciones naturales de dichos alumnos. De lo contrario, es más que probable que el curso acabe provocando los efectos negativos comentados anteriormente.

Generalización

Todos hemos vivido la experiencia de superar el miedo inicial a una determinada situación a base de afrontarla de manera frecuente. Un ejemplo bastante común de esto lo podemos encontrar en como la mayoría de nosotros hemos llegado a sentirnos cómodos y seguros a la hora de conducir.

Pues bien, en algunos cursos, más o menos intensivos, donde los alumnos pasan bastante tiempo hablando delante de sus compañeros, suele ocurrir esto, que acaban hablando sin miedo, pero solo en el contexto “seguro” del curso. En el momento en que regresan a sus entornos naturales, (sala de reuniones, auditorio, aula), donde además, deben enfrentarse a sus jefes, compañeros, clientes o profesores, el miedo reaparece y el problema vuelve a su punto de partida.

Por razones obvias, es prácticamente imposible que en un curso para hablar en público se reproduzcan las particularidades a las que se debe enfrentar cada uno de los alumnos, todos los cursos para hablar en público cuentan con la ventaja de trabajar en unas condiciones que podríamos llamar “de laboratorio”, donde es relativamente fácil conseguir la tan deseada reducción de la ansiedad. Y es precisamente aquí donde nos encontramos con el problema de la generalización, para no hacer trampa y no crear una falsa expectativa de mejoría, resulta imprescindible que el alumno sepa qué es lo que concretamente ha provocado la reducción de su miedo, de forma que pueda llevarse unas pautas muy claras para conseguir los mismos resultados en su lugar de trabajo o estudios.

Sensibilización

Como hemos explicado en el apartado anterior, un curso para hablar en público que no incluya estrategias de generalización al entorno natural del alumno, resultará, en el mejor de los casos, inútil,  provocando la perdida de esperanza de superación del problema por parte del alumno, por no mencionar la consiguiente pérdida de tiempo y dinero.

Sin embargo, si en el diseño de dicho curso no se han tenido en cuenta los efectos de la sensibilización, sus consecuencias serán aún más negativas, provocando que el alumno salga del curso con más miedo a hablar en público del que tenía cuando lo comenzó. No estamos hablando en este caso de un curso inútil, estamos hablando de un curso contraproducente.

¿Cómo podemos entonces evitar que nuestros alumnos se sensibilicen?

De manera más o menos intuitiva, todos sabemos que la única forma de superar el miedo a una situación, sea cual sea dicha situación, es enfrentándose a ella. En este caso, sólo superaremos nuestro miedo a hablar en público, hablando en público. Y es por esto, que la gran mayoría de los cursos que podemos encontrar para hablar en público cuentan en sus programas con una parte importante de tiempo dedicado a practicas de exposición.

Ahora bien, para que esta exposición consiga su objetivo y nos permita superar nuestro miedo de manera permanente, es imprescindible que se desarrolle cumpliendo unos determinados requisitos: es necesario que la ansiedad experimentada durante la exposición vaya disminuyendo a lo largo de ésta, siendo de vital importancia que el miedo que el alumno siente al final de su ejercicio, sea significativamente menor que el experimentado al principio. El alumno no debería nunca abandonar su exposición mientras esta circunstancia no se dé, o de lo contrario, se sensibilizará, es decir, se fortalecerá el vínculo entre la situación de hablar en público y el miedo, manteniéndose e incluso aumentando para la siguiente ocasión. Esto parece lógico. Si todo el tiempo que pasamos hablando en público lo hacemos experimentando mucha ansiedad, de manera que no haya ningún momento en el cual nos encontremos hablando sin miedo, nuestro cerebro reforzará la asociación que ya existe entre dicha situación y el miedo, sin tener la oportunidad de aprender que estas situaciones no son peligrosas, y que una reacción emocional tan intensa no esta justificada.

Por lo tanto, un curso para superar el miedo a hablar en público que quiera resultar eficaz, debe contemplar los mecanismos psicológicos que subyacen a la ansiedad. Impidiendo que los alumnos se sensibilicen y facilitando las pautas necesarias para trasladar lo aprendido a las diferentes situaciones que surgirán a lo largo de una carrera primero académica y luego profesional.