Autoestima Sana

Decálogo para fomentar una sana autoestima

Este decálogo para fomentar la sana autoestima y las emociones positivas lo he encontrado en el libro: Cómo potenciar las emociones positivas y afrontar las negativas de las hermanas Carmen y Juana María Maganto Mateo. Ellas lo adaptaron de los consejos que Zaraï (1996) proponía para aprender a quererse y responden a la pregunta ¿cómo mejorar mi autoestima?

A mí me encaja a la perfección con el trabajo que hacemos en los talleres para mejorar la autoestima de Grupo XXI en Madrid y por eso le he cambiado el nombre y lo he llamado:

DECÁLOGO DE LA SANA AUTOESTIMA

A continuación, puedes leer las 10 formas de mejorar tu autoestima y fomentar las emociones positivas:

  1. No te sigas comparando con los demás o comparando a los demás contigo mismo. Tú eres una persona única y debes respetar tu singularidad. Siempre habrá quien tenga más cualidades que tú en algo, pero no en todo.
  2. No te envíes mensajes negativos. Deja de criticarte ante cualquier fallo. Los pensamientos negativos conducen a sentimientos negativos y minan la autoestima. Por ello, envía un “stop” ante pensamientos como: “no valgo para…”, “no soy…“, “no tengo…“, “nunca consigo…“, “jamás llegaré a…”.
  3. Sé indulgente con los demás y contigo mismo. Recuerda que nadie es perfecto, no lo exijas a otro, pero tampoco a ti mismo. Por el contrario, trabaja pensamientos de disculpa para los errores ajenos y te encontrarás siendo menos intransigente con los tuyos. Conviene enviarse mensajes alentadores, autoinstrucciones, como “lo intentaré de nuevo”, “la próxima vez pondré más cuidado”, “es conveniente que emplee otros medios”, etc.
  4. Rodéate de personas que te quieren y déjate querer. Mira a tu alrededor, busca y acércate a las personas que de verdad te aprecian. No tengas miedo a recibir afecto. Y tampoco tengas miedo a expresarlo. La expresión de los afectos positivos acrecienta la capacidad de amar y disfrutar de las relaciones. Sentirte querido siempre te hará bien. Son caricias y vitaminas emocionales que necesitamos.
  5. Repasa tus cualidades, escúchalas y acéptalas cuando te las dicen. Tómate tiempo de vez en cuando para repetírtelas y tomar conciencia de ellas. Esto no te convierte en alguien engreído, sino que te responsabiliza para actuar de acuerdo a ellas.
  6. Recuerda la influencia que las emociones tienen en la salud. Por ello, cuando estés inquieto o perturbado párate a pensar qué te pasa, identifica qué sientes, pon nombre a tus sentimientos y emociones, reconócelos como tuyos y exprésalos. Habla de ellos, ponles palabras. No olvides que no se aplaude sólo con una mano, por eso hablarlos será catártico y, además, te permitirá tomar conciencia sobre cuál es la parte de responsabilidad que tienes en lo que te ocurre.
  7. Regálate aquellas cosas que hacen que te sientas mejor: un masaje, tu desayuno favorito, un paseo por el bosque o la playa, un libro, ir al cine, charlar con un amigo, escuchar tu música preferida, etc.
  8. Coloca el pasado en su lugar. Si algo te tortura, preocupa o culpabiliza, resuélvelo liberándote de ello: escríbelo, tal vez llora, y háblalo con una persona que te conozca y te quiera ayudar. Los hechos pasados a veces son irreversibles, en el sentido de que no pueden cambiarse, pero sí podemos cambiar la consideración sobre ellos, las actitudes que adoptemos al respecto y nuestras emociones. El presente y el futuro no están hipotecados al pasado. La influencia positiva o negativa de lo que nos ocurrió puede trabajarse para nuestra salud. El cambio es posible.
  9. No vivas continuamente desde los “tengo que”. Cuando te encuentres pensando así, revisa sinceramente quién te dice que “tienes que”… hacer, decir, ocultar, pensar, cumplir con, etc. Puedes cambiar esta frase por “quiero”, “he decidido”, “asumo”, “he optado por”, “prefiero”… Seguramente encierren mayor verdad y produzcan efectos emocionales más saludables.
  10. Acéptate tal y como eres en realidad, y acepta a los demás como son. Este es un camino a recorrer, no una meta que se consigue un día en la vida. El conocimiento personal es progresivo y en cada etapa de nuestra vida descubrimos nuevas dimensiones personales. Tú no eres responsable de cambiar a los demás, pero puedes trabajar por cambiarte a ti mismo. Acepta lo que te ocurre en la vida, pero sin determinismos, sin resignación y sin derrotismos.

¿Qué te ha parecido? ¿Crees que es una buena forma de fomentar tu autoestima y lograr una mente sana? Déjanos un comentario en este artículo compartiendo tus impresiones, tus métodos y las acciones que te funcionan a ti en tu día a día para mejorar la percepción que tienes de ti mismo o misma.

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