Epicteto no nos afecta lo que nos sucede sino lo que nos decimos sobre lo que nos sucede

Dime lo que piensas y te diré lo que sientes

La idea de que nuestro pensamiento podría ser responsable de la intensidad de algunas de nuestras emociones más dolorosas es contraria a la intuición.

Tendemos a ver los hechos que nos suceden como la causa de nuestros sentimientos: “Estoy muy enfadado por lo que me has hecho”“Esta situación me asusta mucho”…  Expresiones como éstas son habituales cuando intentamos explicar los motivos de nuestra emoción.

Sin embargo, entre el hecho y la emoción se encuentra el córtex prefrontal. El lugar del cerebro en el que interpretamos nuestras experiencias.

Para entender el papel que desempeñan los pensamientos en nuestras emociones te propongo el siguiente ejercicio ideado por Albert Ellis, uno de los psicólogos más influyentes del siglo XX y que más ha aportado a la terapia cognitiva moderna.

Imagina una situación reciente que te haya disparado una emoción negativa intensa, como por ejemplo ansiedad o ira.

Recrea la situación con todo detalle hasta que la puedas visualizar bien.

¿Cómo te sientes?

Selecciona la emoción que notes con más fuerza.

Siente la emoción todo lo intensamente que puedas…

¿Qué sensaciones físicas notas?

¿Qué te estás diciendo a ti mismo para sentirte así?

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Ahora, continúa en la misma situación pero trata de experimentar la emoción a la mitad de su intensidad, un 5 en lugar de un 10, un 4 en lugar de un 8.

Sabes lo que es sentirse un poco ansioso pero no mucho, un poco molesto pero no muy enfadado porque lo has experimentado en otras ocasiones. Continúa intentándolo en relación a la escena que has imaginado.

¿Ya lo has conseguido?

¿Qué te estás diciendo a ti mismo para sentirte como ahora te sientes?

———-

¿Has observado una relación entre lo que has pensado en cada momento y la intensidad de la emoción que has experimentado?

¿Qué conclusiones podrías sacar del resultado de este ejercicio?

 

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