Romper las cadenas

¿Eliges defender tus derechos asertivos?

En una entrada anterior de este mismo blog te hemos presentado los derechos asertivos. Para ayudarte a conectar más con ellos, puede resultarte útil conocer alguna de las razones por las que, en ocasiones, es difícil defenderlos.

Entre los primeros aprendizajes de nuestra vida se incluyen una serie de reglas sobre cómo debemos comportarnos con los demás, sobre lo que está bien y lo que no. Estas normas las aprendimos fundamentalmente de nuestros padres y entorno más cercano, y a lo largo de nuestra vida las fuimos interiorizando, hasta convertirlas en un poderoso sistema de creencias que guía nuestra actuación en el día a día.

En ocasiones, estas normas chocan frontalmente con nuestros derechos asertivos, bien por ser demasiado rígidas, por no encajar con nuestra forma de vida actual, o por no tener en cuenta las consecuencias que se derivan de su cumplimiento. En cualquier caso, el conflicto entre estas creencias aprendidas y nuestros derechos asertivos suele provocar unos niveles muy elevados de ansiedad y malestar emocional. Una estrategia que podría resultar útil para aliviar dicho malestar y resolver el conflicto sería pararnos a revisar estas normas y creencias, con el objetivo de decidir si deseamos mantenerlas tal cual, o bien preferimos modificarlas, cambiándolas por unas nuevas posturas más flexibles y acordes con nuestra autoestima y bienestar.

Matthew McKay y Patrick Fanning, dos expertos en materia de autoestima y comunicación asertiva, nos muestran un listado de creencias tradicionales erróneas junto al derecho asertivo por el que podríamos sustituirlas.

Léelas y trata de identificar si alguna de estas creencias te impide defender tus derechos legítimos. Pregúntate si estas ideas aprendidas tienen sentido para ti en la actualidad o es un buen momento para comenzar a sentirte libre defendiendo tus derechos frente a los demás.

Creencias tradicionales erróneas

Tus derechos legítimos

Es egoísta anteponer tus necesidades a las de los demás.

A veces, tienes derecho a ser el primero.

Deberías acceder a las peticiones de los demás en todo momento. Si no, no estarán cuando los necesites.

Tienes derecho a decir no sin sentir culpa.

Deberías ser lógico y coherente en todo momento.

Tienes derecho a cambiar de opinión o forma de comportarte.

Es vergonzoso equivocarse. Deberías tener la respuesta adecuada para cada situación.

Tienes derecho a equivocarte.

Debes respetar los puntos de vista de los demás, sobre todo si tienen alguna autoridad. Guárdate tus discrepancias, escucha y aprende.

Tienes derecho a tener y expresar tus propias opiniones.

No debes interrumpir a los demás, preguntar revela tu estupidez.

Tienes derecho a no saber, a pedir información y aclaraciones.
Las cosas podrían ir peor.

No balancees la barca.

Tienes derecho a intentar un cambio.

No deberías hacer que los demás pierdan el tiempo con tus problemas.

Tienes derecho a pedir ayuda y apoyo moral.

La gente no quiere oír que estás mal, guárdatelo.

Tienes derecho a sentir y expresar el dolor.
Deberías tener siempre una buena razón para hacer lo que haces y sentir lo que sientes. Tienes derecho a no tener que justificarte ante los demás.
Deberías ayudar siempre a quien tiene un problema.

Tienes derecho a no responsabilizarte de los problemas de los demás.

Saber que has hecho algo bien es tu recompensa. La gente no quiere alardes. Se tiene antipatía y envidia en secreto a las personas que tienen éxito. Sé modesto cuando se te elogie.

Tienes derecho a que se reconozcan tu trabajo y tus logros.

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