Aprobar una oposición

No es suficiente saber para aprobar una oposición

Siempre hemos pensado que unas oposiciones están más cercanas a una competición deportiva que a la realización de un examen. Y por lo tanto, un opositor se parece más a un deportista de élite que a un estudiante.

Para aprobar un examen basta con aprenderse unos determinados contenidos y ser capaz de reproducirlos lo mas fielmente posible durante el examen. Sin embargo, esto no es suficiente para aprobar, o mejor dicho, ganar una oposición. Debemos ser capaces de redactar o exponer mejor que la mayoría de los participantes (competidores). Del mismo modo que en una carrera no es suficiente con correr muy rápido, ni siquiera lo es hacerlo como nunca en tu vida lo hayas hecho, debes correr a más velocidad que tus competidores o te quedaras fuera.

Todo esto resulta obvio y de sobra conocido. A pesar de ello, nos solemos encontrar con un importante número de opositores que se centran única y exclusivamente en aprender el temario de su examen, prestando poca o ninguna atención a esos otros aspectos de la preparación, que sin duda marcaran la diferencia sobre sus competidores.

¿Y cuáles son esos otros aspectos que necesitamos para aprobar una oposición?

Continuando con el símil del deportista de élite, es fácil entender que éste además de dominar la habilidad en cuestión, debe mantener alta su motivación, planificar sus periodos de descanso y recuperación, cuidar su alimentación, respetar  el sueño, y elaborar un plan de entrenamiento para alcanzar los diferentes hitos que le lleven al objetivo. A todo esto, se debe añadir la capacidad para controlar la presión y la ansiedad que puedan aparecer en el momento de la competición, de modo que éstas no interfieran en su ejecución y no reduzcan su rendimiento y sus posibilidades de éxito.

Es precisamente este último punto el que puede dar al traste con nuestras aspiraciones de aprobar la oposición.

A lo largo de estos años, han acudido a nosotros numerosos opositores, que teniendo un dominio más que suficiente sobre la materia, no conseguían superar el examen debido a la ansiedad que experimentaban en el momento de “cantar” o redactar los temas, o de responder a las preguntas del test.

Además de lo comentado anteriormente, nos encontramos con que los efectos de esta ansiedad perduran en el tiempo, y cuando el opositor se presenta a siguientes convocatorias, a pesar de estar mejor preparado en lo que respecta al dominio de la materia, la ansiedad vuelve a aparecer y en numerosas ocasiones aún con más intensidad, lo cual deteriora notablemente la intervención y sume al opositor en un circulo vicioso del que cada vez le cuesta mas salir.

Por todo esto, consideramos necesaria una preparación “integral” para aprobar (ganar) una oposición, como si de un deportista de élite se tratase, que no sólo se centre en los aspectos académicos de la oposición, sino que otorgue al opositor las estrategias adecuadas para manejar la tan temida ansiedad ante el examen.