Estrategia para examenes

Exámenes: Una mala estrategia para la recta final

A lo largo de los años que llevamos desarrollando nuestro taller para superar la ansiedad antes los exámenes nos hemos encontrado con no pocos casos de opositores que después de haberse preparado durante meses o años para el examen, colapsan en el momento en que se encuentran ante el tribunal, se levantan sin terminar el examen, a veces sin ni siquiera comenzarlo, o lo realizan de tal modo que no tienen ninguna posibilidad de superarlo.

Y es que cuando quedan pocas semanas para el examen, parece que lo único que importa es poder sacar más y más horas para estudiar, sobrepasando los límites razonables y a menudo no respetando los tiempos necesarios para el descanso y la recuperación. Solemos pensar que si hacemos un esfuerzo titánico las semanas previas al examen, estamos aumentando nuestras posibilidades de aprobado, sin embargo, esto puede ser contraproducente cuando se trata de un examen de oposición, donde la prueba a la que nos vamos a enfrentar tiene mas de competición que de examen. Estudiar hasta el agotamiento, maltratando nuestro cuerpo y nuestra mente, puede provocar una bajada significativa del rendimiento y un aumento del estrés y la ansiedad debido al estado de emergencia en el que nos encontramos permanentemente.

Imagínate a un atleta que se machaca físicamente y no se cuida, descuidando su alimentación y reduciendo el tiempo dedicado al descanso, ¿crees que esta sería la mejor manera de prepararse los días previos a la carrera?

No se trata entonces de hacer un último esfuerzo hasta la meta, donde da igual como lleguemos siempre y cuando lleguemos. La meta no es hacer el examen, ni siquiera es hacerlo bien, recordemos que un examen de oposición es una competición, y se trata de ganar. Esta competición comienza en el momento en que nos colocamos frente al tribunal, y si no llegamos en las mejores condiciones posibles, estaremos reduciendo considerablemente nuestras oportunidades.

Así que no hagamos tonterías en el último momento. Lo que llevamos al examen, es el trabajo acumulado de muchos meses, y dará sus frutos siempre que no lo echamos todo a perder por culpa de la ansiedad y de una mala estrategia en la recta final.