Gallina o Huevo

¿El huevo o la gallina? Actúa para motivarte

Cuando el estado de ánimo decae, uno los efectos más significativos y visibles es la disminución de la motivación para realizar cualquier actividad. Incluso aquellas con las que disfrutamos de manera habitual.

Paulatinamente la desgana va creciendo y la consecuente inactividad con ella. A veces, hasta las acciones mas sencillas y cotidianas se convierten en algo muy costoso de realizar. Si el problema persiste o va tomando envergadura puede ser necesario un tratamiento psicológico, ya que podemos estar hablando de un trastorno depresivo.

A un nivel más leve puede resultarnos de ayuda conocer cómo funciona la motivación humana.

A menudo, solemos entender la motivación como la fuerza que nos empuja a la acción, actuamos porque estamos motivados, por lo tanto, siguiendo esta lógica, pensamos que la motivación debe ser previa a la acción.

Por eso, en momentos de tristeza, cuando la desgana se apodera de nosotros y parece que le hemos perdido el gusto a lo que antes nos hacía disfrutar, esperamos inútilmente que regrese esta fuerza impulsora para reenganchemos de nuevo en esa secuencia continua de motivación – acción. Sin embargo, esto no suele ocurrir así, la motivación no termina de llegar, y cada vez nos resulta más difícil pasar a la acción.

Veámoslo de manera práctica; Piensa en alguna actividad de la que disfrutes mucho, que cuanto más haces más ganas tienes de hacer, por ejemplo, salir a correr. Es posible que en alguna ocasión abandonases dicha actividad durante un tiempo, por el motivo que fuera. Si más adelante te planteaste recuperarla, es muy probable que al principio te faltara motivación para actuar, que ya no sintieras esa fuerza que te impulsaba tan claramente como cuando dicha actividad estaba muy presente en tu vida.

¿Por qué ocurre esto? ¿Cuál sería la estrategia adecuada para recuperar esa cadena de motivación – acción que se paró?

La respuesta se hace evidente si nos planteamos el asunto justo de manera inversa. Si entendemos que la motivación suele venir después de la acción, ya que desde un punto de vista psicológico definiríamos la motivación como la anticipación de las consecuencias positivas de una determinada acción. De este modo, es fácil entender que si no hay acción, o al menos acción reciente, esta anticipación de la que hablamos no tiene apenas fuerza para movilizarnos.

Conclusión: la estrategia más poderosa para recuperarnos de un estado de ánimo decaído es aprender a hacer cosas sin ganas. No esperar a que llegue la motivación, empezar por actuar, porque sólo después de ponernos de nuevo en contacto con las consecuencias positivas de nuestras acciones, sentiremos esa fuerza impulsora que es la motivación.

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