Mitos sobre hablar en público

Hablar en público: 6 mitos que nos impiden avanzar

Fruto de nuestra constante búsqueda bibliográfica sobre el miedo a hablar en público, ha llegado a nuestras manos un libro de la norteamericana Ivy Naistadt, llamado “Hablar sin miedo”. En esta interesante aproximación al miedo escénico hemos encontrado algunos mitos sobre hablar en público, que según nuestra experiencia, encajan perfectamente con la población española.

Se trata de estos:

Se trata de una respuesta totalmente normal de nuestro cuerpo, pero con diferencias individuales en su manifestación, hay personas más propensas al rubor, debido a que su piel es más clara, más fina o a que tienen mayor densidad de vasos sanguíneos periféricos.

Primer mito: El nerviosismo es un signo de debilidad.

Falso, todo el mundo se pone nervioso, incluidos los profesionales (periodistas, actores, políticos, artistas). Si a ellos les pasa, ¿cómo no te va a pasar a ti?

Segundo mito: Tengo que ser perfecto.

Olvídalo, buscar la perfección solo aumentará tu ansiedad y te generará una mayor autocritica cuando las cosas no sean perfectas, y como nunca lo serán, nunca estarás satisfecho de tu trabajo.

Tercer mito: Mi miedo es peor que el de cualquiera.

Si esto fuera así, el miedo a hablar en público no ocuparía el primer lugar en todas las listas de situaciones que nos dan miedo en el mundo occidental. El miedo a hablar en público es el miedo más extendido en nuestra sociedad. Otra cosa es que lo compartamos con los demás.

Cuarto mito: Es una tarea demasiado aterradora.

¿Recuerdas cuando aprendiste a montar en bicicleta? ¿O más recientemente cuando empezaste a conducir solo y a incorporarte a una autopista?

Hablar en público no es más difícil que montar en bicicleta o conducir por una autopista, todo cuento necesitas es un lugar donde empezar y un método que seguir.

Quinto mito: Tengo que ser extravertido para embelesar a la audiencia.

Te equivocas, cuando hablas en público el protagonista no eres tú, sino tu mensaje, preocúpate de tener un mensaje claro y cuéntaselo a tu público, lo demás vendrá por añadidura.

Sexto mito: Si cometo un error, se acabó.

El discurso perfecto no existe en la vida real, de hecho, no es posible encontrar a alguien que hable en público habitualmente que esté libre de errores. Cuando la comunicación es en vivo y en directo no hay tomas falsas que nos permitan repetir hasta eliminar cualquier imperfección.