Tratamiento Anorexia

¿Cómo influye la autoestima en los trastornos de alimentación?

En muchas ocasiones pensamos que las personas, normalmente mujeres, que tienen problemas con la conducta alimentaria, son superficiales y únicamente se preocupan por su imagen. Sin embargo, esto no es más que un estereotipo que pone de manifiesto el desconocimiento que tenemos de este tipo de problemas. Los trastornos de alimentación son problemas psicológicos, y como tal deben ser tratados.

Al ir descubriendo lo que se esconde bajo la punta del iceberg de los trastornos de la conducta alimentaria, en adelante TCA, nos encontramos que, sobre todo, hay un grave problema de autoestima.

Del mismo modo que algunas personas buscan su valía y aceptación personal a través de los logros o la aprobación exterior, las personas que sufren un TCA, basan su autoestima en su imagen corporal y piensan que estando más delgadas se sentirán mejor y, sobre todo, conseguirán la aceptación de los demás y de ellas mismas. Por este motivo, emprenden un camino donde la pérdida de peso y las dietas, cada vez más restrictivas, son el medio para conseguir tan ansiado fin, cayendo definitivamente en la trampa del trastorno.

Relacionado con esto, encontramos un estilo perfeccionista e hiperexigente que, entre otras cosas, se manifiesta en la preocupación excesiva por la imagen y el cuerpo: “Tengo que ser perfecta” y eso significa muy delgada.

Si queremos ayudar a las personas que sufren un problema de alimentación, será imprescindible trabajar con su autoestima, entendiendo que la percepción de sí mismas irá fluctuando en función de los logros y refuerzos externos. Por ejemplo; si el día ha ido mal, han recibido alguna crítica o cometido algún error, será cuando se sientan “más gordas”. Sin embargo, cuando las cosas han salido bien, reciban una opinión positiva o tengan éxito en alguna tarea, entonces se sentirán “más delgadas”. El peso es el mismo, no puede cambiar de un día para otro, pero a través de ese sesgo, la imagen que verán delante del espejo será distinta.

Teniendo esto en cuenta, si nos centramos exclusivamente en trabajar con la comida, estaremos poniendo un parche al verdadero problema. La alimentación es solo el síntoma, la punta del iceberg, lo que hay en el fondo es mucho más y es necesario abordarlo para superarlo. El tratamiento de los TCA es muy complejo y requiere, entre otras cosas, ayudar a la persona a aceptarse incondicionalmente, con independencia del peso e imagen corporal.