ira en niños

Ira en niños: Mi hijo, ese pequeño tirano

En consulta me he encontrado bastantes casos de niños de diferentes franjas de edad que tenían problema con su ira y su agresividad. En muchos casos, los niños, aunque eran conscientes de los problemas que ocasionaban estas conductas que emitían, no las deseaban cambiar ya que, al fin y al cabo, en la mayoría de las ocasiones lograban sus ansiados objetivos como jugar en el patio al juego al que ellos querían jugar, cenar aquello que les apetecía o no dejar sus juguetes a sus hermanos.

Los padres de estos niños sabían que existía un problema de conducta infantil, pero no sabían cómo cambiar esta situación ya que habían puesto de su parte y habían intentado hacer algunas cosas que habían leído o que les había comentado algún amigo o familiar, pero no había funcionado debido a que o no había cambiado nada o los pequeños cambios eran temporales. Por supuesto, estas conductas agresivas de los niños afectaban a distintos contextos. Por un lado, sus hijos empezaban a ser rechazados o aislados en el colegio por compañeros de clase, que no querían ser tratados de manera agresiva ni que les impusieran actividades al tener una opinión diferente. Por otro lado, en casa también comenzaba a haber problemas, ya que la situación influía negativamente a los diferentes integrantes de la familia e, incluso, empezaba a afectar a los propios padres, que en ocasiones acababan discutiendo entre ellos por los problemas que causaba su propio hijo.

Una de las preocupaciones de los padres al acudir a consulta es si el comportamiento de su hijo puede cambiar, ya que estos problemas de conducta infantil se han mantenido desde hace tiempo, a veces incluso años, y la situación, a pesar de haber llevado a cabo distintas estrategias para modificarla, en vez de disminuir ha aumentado progresivamente. La respuesta que les doy les tranquiliza bastante: Sí, los problemas de conducta infantil se pueden trabajar y esta situación que ahora mismo están viviendo puede mejorar significativamente. En muchos casos los padres, como es lógico en estas situaciones, se sienten frustrados al visualizar una situación que no lo solo no está disminuyendo, sino que ven que va aumentado, siendo infructuosos todos sus esfuerzos por modificarlo. Es importante tener en cuenta que manejar correctamente las conductas agresivas de un niño es, seguramente, una de las mayores dificultades que pueden encontrar los padres y que, en ocasiones, es necesaria ayuda externa para poder cambiar estos comportamientos, más específicamente terapia para manejar la conducta agresiva en niños. A ningún padre se le proporciona un manual sobre cómo educar de manera eficaz en todo momento a sus hijos, sino que, como todo, es un proceso de aprendizaje, ya que cada hijo tiene su personalidad y sus características propias, y hay que adaptarse a las mismas.

Un dato que reseñar es que estas conductas agresivas que suelen mostrar los niños son aprendidas y que, del mismo modo que se han aprendido también se pueden modificar, adquiriendo a su vez conductas alternativas más eficaces para el correcto desenvolvimiento del niño en su entorno. Asimismo, también puede haber otros factores que puedan influenciar en el aumento de la ira del niño, como puede ser una baja tolerancia a la frustración, para obtener atención, una respuesta de ansiedad intensa y que no sabe manejar, una baja autoestima, falta de habilidades sociales adecuadas o cambios significativos en su entorno (como, por ejemplo, la llegada de un hermano). Es importante conocer la causa de estos comportamientos para determinar el mejor plan de acción, por lo que una valoración global de la situación, tanto con los padres, con el niño como con otras personas significativas en ciertos casos, pueden dar información útil para la resolución de estos problemas.

Los niños que no saben manejar su ira y que muestran comportamientos agresivos pueden cambiar, mejorando a su vez los diferentes contextos que se ven influidos por estos problemas de conducta infantil, a través de varias estrategias que pueden aprender los niños y pautas que se le proporciona a sus padres, pero es necesario conocer la problemática del niño, y las causas y los mantenedores de la misma, para poder actuar de la manera más eficaz y se pueda solucionar, de una vez por todas, el problema.