Miedo a volar

¿Miedo a volar o agorafobia? Te enseñamos a distinguirlo

¿Te has preguntado alguna vez a qué temes realmente cuando te subes a un avión?

¿A que el avión se caiga? ¿A que ocurra un accidente?

O realmente lo que temes es sufrir mucha ansiedad, no poder controlarla, no poder salir de allí…

Si en realidad es a esto último a lo que temes, es posible que tu miedo a volar tenga que ver con otro problema de ansiedad no resuelto.

Te lo explicamos:

Algunas personas se encuentran atrapadas en un bucle de miedo. En realidad, a lo que temen es a sus propios síntomas de ansiedad. Desarrollan una auto-observación exagerada hacia su cuerpo lo que incrementa la percepción de cualquier pequeño síntoma. Encontrarse tan pendientes de sí mismos y el temor a su propia activación, dispara la ansiedad.

El origen de este problema no suele ser muy relevante. Generalmente tiene que ver con haber experimentado algún síntoma “desconcertante”, pero de poca importancia, que, sin embargo, consiguió asustar lo suficiente al que lo experimentó. A partir de ahí, la atención queda fijada en el propio cuerpo, ante la temida posibilidad de que los síntomas se repitan.

Este ciclo puede mantenerse indefinidamente, incluso durante años. La verdadera razón de que continúe a lo largo del tiempo es que el círculo se alimenta a sí mismo: cuanto más temor más síntomas, y cuantos más síntomas más temor.

A partir de ahí, muchas personas asocian miedo a determinados lugares y situaciones y los empiezan a evitar por temor a que la ansiedad aparezca y sea difícil controlarla o escapar de allí.

Un avión es uno de estos lugares, sin embargo, creen que es el avión el que dispararán sus síntomas y por eso lo evitan o tratan erróneamente de buscar un tratamiento poco acertado para su fobia a volar, centrándose exclusivamente en dicho temor.

En definitiva, el miedo a volar tiene solución, pero es imprescindible realizar una evaluación completa que permita conocer las características específicas de cada persona y no aplicar tratamientos estandarizados e intensivos que únicamente están enfocados en el miedo a volar y no contemplan las peculiaridades de cada caso.