Trabajo en equipo

Tener o no tener capacidad de expresión: esa NO es la cuestión

En nuestros talleres para superar el miedo a hablar en público es frecuente encontrarnos con personas que se cuestionan su capacidad de expresión. Creen que su manera de expresarse en público no es adecuada o no está a la altura exigida en este tipo de situaciones, y que esta limitación, agravada por la ansiedad que experimentan durante su intervención, impide que su mensaje se entienda con claridad.

Con esta preocupación en mente caen en la trampa de plantearse la cuestión en términos dicotómicos: “tener o no tener capacidad de expresión”, llegando a la conclusión engañosa de que “no tienen dicha capacidad”, cuando en realidad, todos y cada uno de nosotros, en alguna medida, somos capaces de expresarnos.

Esta manera de plantearse las cosas es propia de personas muy perfeccionistas, que poseen un elevado nivel de auto-exigencia y que comparan constantemente su discurso con el discurso “ideal”, y naturalmente, salen perdiendo, porque en la vida en directo, no existe el discurso perfecto. Y de nuevo aparece el mismo razonamiento, si el discurso no es impecable,entonces no vale.

¿Cómo salir de esta trampa?

Enfocando el asunto desde otro punto de vista.

Podemos plantearnos la capacidad de expresión, no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta al servicio de un objetivo. Objetivo que previamente debemos definir: explicar el protocolo de actuación cuando se detecta una enfermedad infecciosa, informar de los resultados de ventas del tercer trimestre, o dar a conocer los beneficios de una dieta equilibrada.

Una vez tengamos claro el objetivo de nuestra intervención, reformularemos lo que nos decimos a nosotros mismos, y en lugar de preguntarnos si tenemos o no tenemos capacidad de expresión o de cuánta tenemos, nos preguntaremos:

¿Mi capacidad de expresión es suficiente para cumplir con mi objetivo?

Si la respuesta es Sí, si a pesar de las interferencias que la ansiedad pueda provocar en nuestro discurso, logramos hacer llegar nuestro mensaje, entonces nuestra capacidad de expresión no constituye un obstáculo para hablar en público adecuadamente.

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