Vivimos en un mundo en que la velocidad de la información no nos deja disfrutar de la información, en que la velocidad de las innovaciones no nos deja disfrutar de las innovaciones y en el que la velocidad de la vida no nos deja disfrutar de la vida. Pere NavarroPara facilitarte esta tarea te proponemos comenzar con estas preguntas: ¿Conoces tus tres metas fundamentales para este año? ¿Sabes cuáles son esos tres objetivos a nivel profesional y también en el área personal que te gustaría haber conseguido en el próximo mes? ¿Has puesto dichas metas por escrito? Una vez identificadas puedes ponerte en marcha. Para poder avanzar en tus tareas de forma satisfactoria necesitas tener un plan. Un plan para llegar a un destino. Ese destino son tus objetivos principales. Demasiado a menudo, caminamos por nuestro trayecto profesional y personal sin definir con claridad hacia dónde nos dirigimos. No es extraño, entonces, que tengamos la sensación de hacer mucho y no avanzar. No existe un lugar claro al que dirigirnos y, por tanto, no nos encaminamos hacia él con decisión. Es decir, dando una prioridad a las tareas que nos acercan a esas metas. El mero hecho de sentirnos en camino de conseguir nuestros objetivos valiosos, aun sin llegar a ellos, incrementa de manera profunda nuestro bienestar. Por eso, gestionar bien el tiempo requiere saber dónde estoy y hacia dónde quiero dirigirme. No menos importante es, además, encontrar un ritmo adecuado para avanzar. ¿No debería una adecuada gestión del tiempo incluir la capacidad de la disfrutar lo máximo posible de cada momento del día? Establecer una carrera frenética contra el reloj, aprender a hacer las cosas de dos en dos o desarrollar estrategias para hacer algunas tareas más deprisa, asegurándonos de minimizar o suprimir todo lo superfluo, solo lleva a introducirnos en una rueda de velocidad que muchas veces pierde el sentido y cuyo único fin es lograr unos minutos extra para meter alguna otra actividad que a su vez realizamos velozmente. Ganar la carrera al tiempo requiere una profunda decisión de dejar de correr detrás de él y convertirnos en los dueños de nuestras horas para que cada momento sea satisfactorio en sí mismo, porque podemos disfrutarlo sin tener la mente puesta en la actividad que hay que realizar a continuación. Administrar el tiempo no es un fin en sí mismo sino una herramienta para el control del estrés y la satisfacción vital. Por eso, entendemos la gestión del tiempo como la capacidad de vivir nuestra vida al ritmo que decidamos, asegurándonos de que las acciones que nos acercan a nuestras metas significativas tienen su espacio, lo que nos garantiza sentir que caminamos hacia donde deseamos disfrutando del paseo.

Víctor D. Magaña Loarte es licenciado en Psicología, con un máster en Psicología Clínica y de la Salud. Especializado en intervención cognitivo-conductual en problemas de ansiedad y estado de ánimo. También es formador en habilidades personales y profesionales y autor de planes para mejorar la comunicación asertiva y la autoestima. Es miembro de diferentes asociaciones profesionales y cuenta con el número de colegiado M-13.786.