La ira y el miedo están asociados, en su origen, a la respuesta primitiva de «lucha – huida», en la que el miedo representaría la huida y la ira la preparación para la lucha o la defensa activa. En la actualidad, la inmensa mayoría de las amenazas con los que nos tropezamos no necesitan los cambios fisiológicos que se producen con la ira. Por esto, la ira se manifiesta con frecuencia de modo disfuncional si no se logra controlar.
He aquí algunas señales que te pueden ayudar a detectar si tienes un problema con la ira: