Imagina una situación reciente que te haya disparado una emoción negativa intensa, como por ejemplo ansiedad o ira.
Recrea la situación con todo detalle hasta que la puedas visualizar bien.
¿Cómo te sientes?
Selecciona la emoción que notes con más fuerza.
Siente la emoción todo lo intensamente que puedas…
¿Qué sensaciones físicas notas?
¿Qué te estás diciendo a ti mismo para sentirte así?
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Ahora, continúa en la misma situación pero trata de experimentar la emoción a la mitad de su intensidad, un 5 en lugar de un 10, un 4 en lugar de un 8.
Sabes lo que es sentirse un poco ansioso pero no mucho, un poco molesto pero no muy enfadado porque lo has experimentado en otras ocasiones. Continúa intentándolo en relación a la escena que has imaginado.
¿Ya lo has conseguido?
¿Qué te estás diciendo a ti mismo para sentirte como ahora te sientes?
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¿Has observado una relación entre lo que has pensado en cada momento y la intensidad de la emoción que has experimentado? ¿Qué conclusiones podrías sacar del resultado de este ejercicio?